Juan Mateo Fernández y Natividad Mainar, representantes de la Residencia Geriátrica Arroyo de Valdearcos durante el programa Manos Arriba FM de EsRadio León / EsRadio León
Juan Mateo Fernández y Natividad Mainar, representantes de la Residencia Geriátrica Arroyo de Valdearcos durante el programa Manos Arriba FM de EsRadio León / EsRadio León

Juan Mateo Fernández y Natividad Mainar, representantes de la Residencia Geriátrica Arroyo de Valdearcos en Fresno de la Vega, han compartido esta tarde en Manos Arriba detalles sobre el proceso de ingreso de un residente en su centro. Aseguran que este paso, aunque necesario en muchos casos, está cargado de emociones y requiere de una gran preparación por parte de las familias. El sentimiento de abandono y la dificultad de aceptar la transición son habituales, pero con el tiempo, la mayoría de los familiares reconocen que fue la mejor decisión.

Uno de los mayores desafíos para las familias es superar los prejuicios asociados con las residencias, que muchas veces se basan en imágenes desfasadas de instituciones del pasado. “Hoy en día, las residencias han evolucionado para ofrecer entornos cómodos, seguros y llenos de atención personalizada”, ha explicado Fernández. La decisión suele tomarse cuando las necesidades de cuidado superan las posibilidades de atención en el hogar, como supervisión médica, control de movilidad o asistencia diaria.

El protocolo de ingreso está diseñado para asegurar una adaptación cómoda y efectiva tanto para el residente como para el personal. Desde el momento en que llega una nueva persona, se realizan evaluaciones médicas y funcionales completas. Enfermeros, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales trabajan en equipo para crear un plan individualizado que asegure la máxima calidad de vida. Este proceso incluye valoraciones de movilidad, independencia en actividades diarias y la recopilación de un “mapa de vida” que detalla preferencias, gustos y temores del residente.

Además, cada residente cuenta con un personal de referencia que se asegura de ofrecer un trato cercano y constante. “Es fundamental que cada persona se sienta comprendida y atendida de manera única”, ha destacado Mainar. Aunque el inicio puede ser difícil, el esfuerzo por ofrecer un cuidado adaptado y humano convierte a la residencia en un hogar donde los residentes encuentran bienestar y las familias tranquilidad.

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