
El enfrentamiento entre la Iglesia y las monjas cismáticas de Belorado se acerca a su desenlace. El Juzgado de Briviesca ha fijado el 10 de junio como la fecha en la que serán desalojadas del monasterio de Santa Clara. Pero esta historia va más allá de un simple desahucio: las exmonjas aseguran que han sido testigos de sucesos paranormales, asegurando que en el convento habitan presencias malignas.
De los tribunales… a lo sobrenatural
El proceso judicial avanza sin freno. Tras el rechazo de su recurso, las religiosas deberán abandonar el convento en junio. Sin embargo, ellas sostienen que su ruptura con la Iglesia no fue solo una cuestión de fe, sino que en su anterior destino en Derio vivieron episodios inexplicables: ruidos, pasos, luces que se encendían y apagaban solas... Incluso aseguran haber visto al demonio.
¿Qué esconden los muros del convento?
A pesar de las órdenes judiciales, las monjas afirman que no abandonarán el convento sin luchar. Su portavoz, Francisco Canals, ha insinuado que el monasterio de Belorado podría estar marcado por fuerzas oscuras. La exabadesa, Sor Isabel, ya confesó en su momento que en Derio pidieron un exorcismo y que, según ellas, el propio arzobispo de Burgos, Mario Iceta, admitió que en lugares religiosos “la presencia del demonio es normal”.
Un convento dividido: ¿qué pasa con las monjas no cismáticas?
Este proceso no afectará a las cinco monjas que decidieron seguir bajo la autoridad de la Iglesia. Dado su estado de salud, la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu se encargará de su cuidado una vez que el monasterio quede vacío.
Mientras tanto, las exmonjas continúan con su nueva vida lejos de Belorado, avanzando con sus planes de negocio en Asturias, donde han alquilado un local para abrir un restaurante.
Cuenta atrás para un desalojo lleno de incógnitas
Este proceso no afectará a las cinco monjas que decidieron seguir bajo la autoridad de la Iglesia. Dado su estado de salud, la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu se encargará de su cuidado una vez que el monasterio quede vacío.
Mientras tanto, las exmonjas continúan con su nueva vida lejos de Belorado, avanzando con sus planes de negocio en Asturias, donde han alquilado un local para abrir un restaurante.