ICAL. Imagen de archivo de un lobo en Segovia.
ICAL. Imagen de archivo de un lobo en Segovia.

Los ataques de lobos al ganado siguen aumentando de manera alarmante en Castilla y León. Según los datos oficiales, en 2024 se registraron 3.973 ataques, un 47% más que en 2021, cuando el lobo fue incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. 

Esta medida, impulsada por el Gobierno central, ha limitado la caza del lobo y, según los ganaderos y las autoridades autonómicas, está provocando un incremento descontrolado de los ataques, "tal y como vaticinaron".

El consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, aseguró que existe una relación directa entre la protección del lobo y el aumento de reses muertas. Solo en el último año, cerca de 6.000 cabezas de ganado murieron por lobos en la comunidad.

Como consecuencia de estos ataques, la Junta se ha visto obligada a destinar 4,8 millones de euros en indemnizaciones a los ganaderos. En 2021, antes de la inclusión del lobo en el Lespre, esta cifra no superaba el millón de euros.

Preocupación en las Organizaciones Agrarias

Las organizaciones agrarias de Castilla y León calificaron la situación de “insostenible” y exigieron al Gobierno que rectifique y permita la gestión de la especie. 

Desde ASAJA, Donaciano Dujo lamentó que el Ejecutivo “prefiera tener lobos a contar con ganaderos en el medio rural” y aseguró que es necesario volver a la situación previa a 2021.

Por su parte, Aurelio González, de UPA-COAG, recordó que en 2021 se registraban siete ataques diarios, mientras que en 2024 la cifra subió a once. “El verdadero peligro de extinción lo sufren las explotaciones ganaderas de extensivo, no el lobo”, afirmó.

Desde UCCL, Jesús Manuel González Palacín advirtió que los continuos ataques ponen en riesgo el futuro de la ganadería extensiva, clave en la prevención de incendios forestales. Además, denunció que la falta de respuesta del Ministerio de Transición Ecológica dificulta el relevo generacional en el sector.

Provincias más afectadas

Según los datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente, la provincia más afectada fue Ávila, con 1.525 reses muertas; seguida por Zamora (1.108) y Segovia (868). En Burgos, los ataques se multiplicaron por ocho desde 2021, con un total de 813 reses muertas en 2024.

El ganado vacuno representó el 50 % de las pérdidas (2.963 reses), concentradas especialmente en Ávila, Segovia y Zamora. El ovino sufrió el 42 % de los ataques (2.523 reses), con especial incidencia en Zamora, Salamanca y Burgos. Mientras tanto, el equino registró el 5 % de los casos (295 reses), principalmente en la Cordillera Cantábrica, y el caprino apenas supuso el 2 % del total de bajas.

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