Un bebé en su carrito
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La natalidad da un respiro en Castilla y León. En 2024 nacieron en la comunidad 13.120 bebés, lo que supone un aumento del 5% respecto al año anterior. Sin embargo, las defunciones también crecieron en la misma proporción, alcanzando las 29.505. Con estos datos, la comunidad vuelve a registrar un saldo vegetativo negativo de 16.385 personas, el segundo peor del país, solo por detrás de Galicia.

En el caso de Salamanca, el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma un ligero repunte en los nacimientos. En 2024 vinieron al mundo 1.716 niños en la provincia, 33 más que el año anterior. Aunque el crecimiento es del 2%, por encima de la media nacional (0,4%), sigue siendo la segunda cifra más baja de este siglo. Solo en 2023 se registraron menos nacimientos.

El dato positivo de Salamanca contrasta con la evolución demográfica de las últimas décadas. En los últimos diez años, la natalidad ha caído un 26%, y si se compara con 1975, cuando nacieron 4.856 niños, el descenso es aún más drástico: los alumbramientos se han reducido a un tercio.

A pesar de este incremento, la provincia sigue sin alcanzar un crecimiento vegetativo positivo. En 2024 fallecieron 3.914 personas en Salamanca, más del doble de los nacidos. La llegada de inmigrantes ha amortiguado la pérdida de población, aunque el INE no ofrece datos específicos por provincias.

Otro factor relevante es el retraso en la edad de maternidad. Tres de cada cuatro mujeres que fueron madres el año pasado superaban los 29 años, y en el 12,6% de los casos, la madre tenía más de 40. Además, se registraron dos partos de menores de 15 años.

A nivel nacional, en 2024 hubo 322.034 nacimientos, un 0,4% más que en 2023, marcando un ligero repunte tras una década de caída. Sin embargo, el problema demográfico sigue latente en Castilla y León, donde la pérdida de población se mantiene como una de las más acusadas de España.

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