
Rabia, miedo e impotencia. Esas tres palabras podrían definir lo que todo un colectivo profesional -como el de los educadores sociales- siente tras el presunto asesinato de una compañera en Badajoz, a manos de tres menores tutelados.
La muerte de Belén, de 35 años, está conmocionando a todo un gremio que está ya "harto" de sufrir precariedad laboral y violencia. La fallecida ya había denunciado su temor a que una desgracia así podía ocurrir. Una situación que, desgraciadamente, viven muchos otros compañeros de toda España, también en Castilla y León.
Precariedad laboral y falta de seguridad
Laura Gutiérrez, de 26 años, es educadora social en Valladolid. Ella denuncia en los micrófonos de esRadio Castilla y León la falta de recursos que sufren. En sus palabras, la escasez de personal y la falta de medios afectan de lleno a la seguridad de este tipo de trabajadores.
"Todos los días sufrimos agresiones, amenazas y situaciones violentas. Lo de Badajoz ha sido ya el sumun", señala Laura para este medio.
Muchos educadores coinciden en que trabajan en condiciones de alta presión, con ratios inasumibles y una constante falta de apoyo institucional. La atención a los menores también se ve mermada.
Además, según Laura, la externalización de los servicios suele traducirse en peores condiciones laborales y de atención. En muchas ocasiones, las empresas privadas priorizan la rentabilidad por encima de la seguridad y el bienestar de los trabajadores y los menores.
La tragedia de Badajoz ha sido un punto de inflexión que ha hecho que el gremio diga "basta".
Movilizaciones
Dada esta situación, en ciudades como Valladolid van a salir a la calle; con varias movilizaciones previstas. La primera este jueves 13 de marzo, a las 19.00 horas en Fuente Dorada.
La segunda será al día siguiente, el viernes 14, y está convocada por Comisiones Obreras a las 12.00 horas del mediodía.