
Asia, el norte de África o los países iberoamericanos. Esas son las alternativas que baraja Castilla y León para paliar los más que posibles aranceles estadounidenses. Ante el riesgo de que Donald Trump impulse esas restricciones comerciales y la incertidumbre económica global, la comunidad ya pone sus ojos en otros países. La Junta pone sobre todo el foco en mercados emergentes.
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, reconoció que este será “un año complicado” para las empresas de la comunidad. Por ello, desde la administración autonómica se están explorando nuevas oportunidades internacionales con el objetivo de diversificar las exportaciones y mejorar la competitividad de los sectores más afectados.
Carriedo también ha mostrado su preocupación por la situación económica de algunos países europeos, lo que podría afectar a las relaciones comerciales de Castilla y León con sus principales socios.
Castilla y León: una tierra exportadora
La comunidad es un territorio fuertemente exportador, con sectores clave como el automovilístico y el agroalimentario, por lo que la evolución de la economía global es determinante.
El avance de las políticas proteccionistas y los conflictos internacionales generan incertidumbre en el comercio mundial. En este contexto, la Junta considera esencial abrir nuevas rutas comerciales y fortalecer la presencia en regiones con alto potencial de crecimiento.
Desde el Gobierno autonómico insisten en la necesidad de anticiparse a los cambios en el mercado global para proteger la economía de Castilla y León. La apuesta por la internacionalización y la diversificación de destinos busca garantizar la estabilidad del tejido empresarial ante posibles crisis comerciales.